domingo, octubre 29, 2006

La Serie del mal Beisbol

La verdad es que me sorprendió sobremanera la Serie Mundial del 2006, por los equipos que la jugaron, a mí que me prueben cuantos fueron los “expertos” que dieron la Serie Mundial San Luis-Detroit antes de inicio de la temporada para besarles los dedos de los pies.

Todo esto, sin dudas se lo debemos a una de las muy pocas obras buenas de nuestro amado comisionado, Bud Selig, cuyo nombre es el Comodín o Wild Card que ha permitido cosas muy buenas para el béisbol, como que las divisiones no se decidan semanas antes del final de la temporada o que nos hubiésemos perdido de las grandes actuaciones de los Marlins, Amaheim o Boston en Series Mundiales anteriores.

Esta Serie Mundial es de las peores desde el punto de vista de la calidad del béisbol que pudimos observar, realmente vimos cosas que no tienen sentido desde el punto de vista beisbolístico, muy poca estrategia y no es que me la vaya a dar de manager, pero las básicas que me enseñó mi papá allá en San Martín en mis años mozos no las vi en esta serie.

La cantidad de veces en las que no se tocó la bola después de que el primer bateador del inning se embasara sin outs, fue increíble. No hubo toques de sacrificio, un amigo me decía, “bueno es que es el tercer bate, no lo va a poner a tocar” y se estaba refiriendo a Plácido Polanco, ¿Plácido Polanco no puede tocar la bola? ¿es que alguien puede pensar que Plácido se va a ir para la calle o lago por el estilo? El comentarista de Fox en Español, Manny Mota, que fue el mejor pinch hitter de la historia para muchos decía, “es que Polanco es una buen bateador de la banda contraria” y ¿es que Polanco alguna vez ha bateado para 1000 de promedio? ¿no es más fácil tocar la bola que batear para la banda contraria?, bueno por eso yo no soy “experto”

Ahora lo peor es la manera en la que los lanzadores de los Tigres trabajaron los toques de bola, uno sabe que los lanzadores en la liga americana no ven tantos toques de bola como ven los lanzadores de la nacional, pero viene la otra pregunta ¿Qué estaban haciendo los Tigres los 7 días de vacaciones que tuvieron luego de barrer a Oakland? Yo imaginaba que estaban trabajando el bateo y las jugadas de cuadro con los lanzadores, al menos eso es lo que dice la lógica, si voy a jugar con reglas de la liga nacional tres partidos tengo que practicar que voy a hacer en esos juegos.

Y es que en esta serie los Tigres jugaron como los “Osos Revoltosos” o peor, la cantidad de tiros malos fue increíble, me imaginé que estaba viendo un equipo formado por 25 Steve Sax.

Entonces en el quinto juego y con la obligación de ganar, Leyland tuvo la posibilidad de poner a Kenny Rogers, su caballo el hombre de 40 años a soportar la activa fanaticada de San Luis y puso a Justin Verlander que solamente tiene 32 partidos de experiencia en las mayores y que solo había visto una postemporada por televisión desde la sala de su casa.

Pregunto yo ¿no es más lógico poner a Rogers contra la fanaticada más inclemente de la mayores y a Verlander en la seguridad de la madriguera de los Tigres un día después? Esto es solo una elucubración, pero sin dudas es más lógico en una serie ilógica, en la que los line up cambiaron a diario y las sorpresas y los errores estuvieron a la vuelta de la esquina, sino que le pregunten a Chris Duncan y el fly que casi se traga en el quinto partido.

martes, octubre 17, 2006

Sueños de Motown

La ciudad de Detroit es conocida como la gran fabricante de vehículos de los Estados Unidos, también como una de las ciudades más peligrosas para vivir, por sus grandes desigualdades sociales y como la casa de Motown.

Motown es la esencia de la vida de Detroit y de sus habitantes, en su mayoría afroamericanos que llevan el soul y el jazz en sus venas y para los que la música que salía de la empresa como si se tratara de un toca cd’s era algo más que la sangre que corre por sus venas.

La música del alma es el alma de Detroit, así como su también forma parte de su alma su equipo lleno de historia que ha participado en 9 series mundiales saliendo airoso con 4 títulos del mundo en 1935, 1945, 1968, 1984. El las más tempranas épocas del béisbol de grandes ligas los Tigres eran una especia de Cachorros de Chicago, condenados por la mala suerte a ser segundos en cada una de las series mundiales de 1907, 1908, 1909 y 1934, las cuatro primeras en las que participaron.

Pero en 1935 de la mano de Mike Cochrane (319,5,47) Charlie Gehringer (330,19,108) Goose Goslin (292,9109) y sobretodo Hank Greenberg (321,36,170) apoyados por los lanzadores Tommy Bridges con 21 victorias y Schoolboy Robe, Elden Auker y Alvin Crowder con 19, 18 y 16 respectivamente, se apuntaron su primera Serie.

Así las cosas, grandes jugadores han formado parte de la franquicia y varios con uniforme de Tigre habitan en el salón de los inmortales de Cooperstown, el listado lo encabeza, no solo por ser el primero, pero si por ser el mayor símbolo de la ciudad y uno de los mejores jugadores de la historia, el espectacular Ty Cobb.

Ty fue sin duda alguna uno de los mejores bateadores de la historia y aun persiste como el segundo mayor hiteador de todos los tiempos secundando a Pete Rose. Junto a Cobb, ingresado a Cooperstown en 1936 están en el Salón de la Fama, Sam Crawford (1957) Sam Thompson (1974) Huggie Jennings (1945) Harry Heilman (1952) Charlie Gehringer (1949) Heine Manusch (1964) Bucky Harris (1975) Hank Greenberg (1936) Waite Hoyt (1969) Mickey Cochrane (1947) Goose Goslin (1968) Al Simmons (1953) Earl Averill (1975) Al Newhauser (1992) George Kell (1983) Al Kaline (1980) Jim Bunning (1996), también Larry Doby y Eddie Matthews vistieron el uniforme de los Tigres en pocas ocasiones y están en el salón de los inmortales.

Pero ¿qué pasa con la generación bengalesa del 2006? Ya están en la Serie Mundial y para muchos son el equipo a vencer, un staff de lanzadores superior al de sus rivales, con una buena combinación de juventud y experiencia Kenny Rogers 17-8, Justin Verlander 17-9, Jeremy Bonderman 14-8 y Nate Robertson 13-13 apoyados por un excelente bullpen en el que Joel Zumaya, ya recuperado, Fernando Rodney y Todd Jones son una garantía de tres buenos innings.

El relevo intermedio posee brazon a nivel de abridores en otros equipos y de allí la profundidad del staff de lanzadores de los Tigres, Wilfredo Ledesma, Mike Maroth y Zack Miner son mucho más que el promedio de las mayores en este departamento.

Por otro lado el bateo no tiene un gran estrella en la que podamos fijar la vista, pero si poseen una cantidad de bateadores consistentes que te hacen daño como esos boxeadores que golpean y golpean si darte el golpe fulminante y que sin darte cuenta de tanto recibir te tienen en la lona, pues bien así califican, Iván Rodríguez, Plácido Polanco, Magglio Ordóñez, Carlos Guillén, Curtis Granderson, Brandon Inge y Sean Casey.

La mano de Jim Leyland y de Dave Dombroski han obrado el milagro de traer a los Tigres de ser cuartos con 71 y 91 en el 2005 a ser los favoritos mayoritarios en la Serie Mundial del 2006, esperemos a ver que sucede