sábado, agosto 12, 2006

¿Y a mi que?

Esa pareciera que fue la respuesta que dio Joe Girardi a Jeffrey Loria después que este lo amenazara de despedirlo en una bravata digna de un muchachito de 5 años. Es que Loria, cada día demuestra más su supino desconocimiento del béisbol como deporte, esto sin poner ninguna duda sobre su capacidad de negociar con ventajas que nos ha demostrado en muchas oportunidades.

Pero ¿qué pasó entre estos dos? Bien lo que sucedió fue que Loria estuvo gritando destempladamente contra el arbitro principal en un partido donde el propietario de los Marlins consideraba que el principal del encuentro no estuvo a la altura en el conteo de bolas y strikes y en cada supuesto error del umpire Loria se quejaba.

Girardi, cuidando de los intereses de su equipo y como máxima autoridad del mismo ene l terreno le increpó a Loria que se callara por las consecuencias que su actitud pudiese tener en el arbitro y en resumen en el desarrollo del partido. A lo que el dueño reccionó vociferando que iba a despedir a Girardi en lo que sería una de las injusticias más grandes que haya cometido el llegado del Canadá.

Es que Girardi es en buena parte responsable de que la mayor parte de los supuestos expertos se hayan equivocado con estos juveniles Marlins a los que se le auguraban más de 120 derrotas y que aún se encuentran metidos en la lucha por el comodín de la nacional y que en realidad no están más cerca por la falta de compromiso de su gerencia, encabezada por el “Amo Loria”

A pesar de las cosas terribles que han hecho las diferentes gerencias de los Marlins para perder el cariño de los floridanos, aun los habitantes del sur de la península siguen siendo fieles a esta franquicia que es la segunda más exitosa del todo el béisbol, si consideramos el promedio de campeonatos mundiales por años de existencia.

Pareciera que Hialeah les va a abrir las puertas para la construcción del mega stadium que Loria solicita, pero el hombre llegado del norte tiene de demostrar una mayor madurez en la toma de decisiones y en la forma que dirige a este equipo en el que el pueblo de Miami va a invertir varios cientos de millones para que permanezcan en su casa, Miami.